Eduardo Rivera Pérez no respondió a los amagos del dirigente estatal del PRI, Néstor Camarillo Medina, que el sábado habló acerca de la posibilidad de este partido político de contender solo en las elecciones locales del 2024, pero sí lo hizo Augusta Valentina Díaz de Rivera, en calidad de presidenta formal del PAN.
La líder panista fue un poco más ruda que de costumbre en el asunto de la eventual coalición opositora a Morena, en la que irían juntos PAN, PRI y PRD, al menos.
Díaz de Rivera dijo que el PRI tiene el derecho de darse a desear en el resto de las fuerzas partidistas, y que, incluso así, con las expresiones de Néstor Camarillo sobre la mesa de negociación, hay una buena relación entre los dos institutos políticos.
No obstante, en esta ocasión sí le mandó un coscorrón de regreso al presidente del tricolor, que no es la primera vez que en público manifiesta un aparente desinterés por ir en coalición electoral con el blanquiazul.
Si el PRI se echa para atrás en la alianza opositora, perdería credibilidad ante los electores y la sociedad en general, advirtió la presidenta.
Ese fue en revire ligeramente más fuerte que los pronunciados en el pasado por Díaz de Rivera.
Sin embargo, y esto es lo que deberían valorar en el PAN, es que esa “credibilidad” que la líder panista le recomienda cuidar al PRI en realidad ya no existe.
El tricolor se quedó sin ese valor de marca después de tantos años de malos gobiernos. Ha recuperado posiciones gracias a las alianzas, pero sin ellas retornará al sótano de la política, a donde fue, en el caso de Puebla, en el cada vez más lejano 2010.
Díaz de Rivera es muy amable con sus “aliados”.
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El diputado federal Alejandro Carvajal Hidalgo está en su papel de político opositor al PAN y hace bien, desde esa perspectiva, en recomendarle al presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, emanado del blanquiazul, que reconsidere en su interés por aplicar el cobro de Derecho por Alumbrado Público a partir del año que viene.
Carvajal Hidalgo, que unas veces es aspirante a presidente municipal y otras a gobernador, dio una larga lista de motivos, principalmente económicos, por los que el ayuntamiento de Puebla no debería imponer una carga más a los habitantes de la capital del estado.
Eso está bien.
Que el diputado de Morena se preocupe por el bolsillo de los poblanos y actúe en consecuencia es lo que se espera de todos los representantes populares.
Sin embargo, para que la sugerencia funcione tendrá que ser enviada en otra dirección.
Si el legislador federal no quiere que los poblanos paguen ese derecho, que hable con los diputados locales de su partido y que los convenza de votar en contra de la solicitud del presidente municipal.
En teoría, un representante de Morena puede hablar con sus compañeros de partido para abanderar supuestas causas comunes, como la defensa de los más pobres de este país, según el discurso oficialista.
Entonces que no pierda tiempo dirigiéndose al edil panista, que vaya al Congreso y charle con sus correligionarios, a ver qué le responden.
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Los trabajadores sindicalizados del ayuntamiento de Puebla tomaron una medida económica inteligente.
De acuerdo con Bernardo Arrubarrena García, secretario de Administración en el gobierno municipal, los empleados no recibirán adelanto del aguinaldo para gastarlo en El Buen Fin, que se realizará dentro de 10 días, ya que optaron por recibir la prestación completa hasta el mes de diciembre.
De esta manera rechazaron la recomendación de los dirigentes empresariales, que esperan que los trabajadores de todos los sectores reciban el adelanto de esa prestación para gastarlo de una vez, antes de las fiestas decembrinas.
En el caso del ayuntamiento de Puebla eso no sucedió, para bien de los empleados, que podrán hacer un uso más inteligente de su sueldo en el final del año. No antes.