En su calidad de presidenta estatal de Morena, Olga Romero Garci-Crespo ha asumido varias tareas partidistas, entre ellas promover la unidad entre los militantes, o eso es lo que asegura.
Sin embargo, hasta ahora no se le ha visto generar acercamientos con, por ejemplo, los grupos de Claudia Rivera Vivanco, Alejandro Armenta Mier, Alejandro Carvajal Hidalgo y, mucho menos, de Ignacio Mier Velazco.
Y eso fue justamente lo que ayer le preguntaron los reporteros a Romero Garci-Crespo en la rueda de prensa que ofreció en San Pedro Cholula.
Dijo que en Morena, bajo su mando, se trabaja por la unidad, porque el objetivo es que en Puebla y México el movimiento siga creciendo.
Inmediatamente después de eso le cuestionaron si ya había convocado a los personajes referidos, con quienes no se le ha visto en ninguna reunión.
La diputada local con licencia respondió que sí, que los ha buscado, a través de intermediarios y de los medios de comunicación, pero que ellos no aceptaron ningún tipo de acercamiento.
Toca entonces a esos personajes explicar por qué no han aceptado la comunicación con su nueva presidenta o desmentirla.
Mientras no haya convocatorias con todos y para todos, la unidad en el partido presidencial estará incompleta.
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Menos de un mes después de renunciar a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia, Héctor Sánchez Sánchez abandonó por completo el Poder Judicial, para separarse del servicio público por tiempo indefinido.
El ahora exmagistrado dio a conocer la noticia en sus redes sociales, donde agregó que ha sufrido afectaciones en su salud por los ataques que ha recibido durante más de cuatro meses, no solo él, sino amigos, familiares y sus seres queridos.
Sánchez Sánchez no responsabilizó a nadie por la autoría intelectual ubicada detrás de esos ataques, pero aseguró que pasado el tiempo y los debidos procesos que tendrán que transcurrir se sabrá la verdad.
De esta manera concluyó la meteórica carrera del abogado, que estuvo en ascenso en el sector público desde que el entonces presidente municipal de Puebla, José Antonio Gali Fayad, lo hizo síndico del ayuntamiento en 2014.
Con Gali como gobernador se convirtió en presidente del Poder Judicial, posición que mantuvo maniobrando políticamente para ganarse el visto bueno de Miguel Barbosa.
El año 2022 pintaba bien para Sánchez, que en el grupo del mandatario en funciones era considerado como una de las varias opciones que se barajaron para la sucesión… hasta que perdió la confianza.
Eso sucede cuando los ascensos obedecen a la cercanía con el poder y no a las capacidades personales.
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Una buena noticia para panistas, priistas y perredistas.
Las dirigencias locales de esos tres partidos políticos asentadas en el Estado de México anunciaron ayer la celebración de una alianza para enfrentar a Morena en las elecciones de 2023, lo que implica que tendrán que sentarse a negociar para sacar un solo candidato (o candidata) a gobernador que compita contra Delfina Gómez Álvarez.
Ese es un buen signo de reconciliación entre esas tres fuerzas en medio de la crisis que atravesaron después de que el PRI apoyó al presidente López Obrador con la permanencia del Ejército en las calles.
El rechazo a la iniciativa de reforma electoral los ha vuelto a juntar, y si en el Edomex se preparan para construir una coalición, es muy posible que el ejercicio se repita un año después, en 2024, lo que beneficiaría directamente las causas opositoras en estados como Puebla.
Quizá por eso ayer el diputado local Jorge Estefan Chidiac levantó la mano para apuntarse como aspirante a gobernador.
Con el PAN de aliado, a los priistas les entran de nuevo las ganas por competir.