La llegada del mes de octubre está a la vuelta de la esquina y con ello, la realización de los informes de gobierno de los 217 presidentes municipales, donde, se esperan alusiones a sus proyectos políticos. Los que buscarán otro cargo o aquellos que intentarán repetir un trienio más.
Por la relevancia política y las anticipadas señales sobre su ruta electoral, el informe del alcalde de la ciudad de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, será en que ocupe los reflectores del lado del bloque opositor a Morena, pues se anticipa que durante su mensaje hará patente que buscará la candidatura al gobierno de Puebla.
También es de esperarse que no lo haga textualmente, por aquello de las denuncias por actos anticipados de campaña y el uso de un foro gubernamental para un propósito propagandista, pero de que habrá mensaje, nadie lo duda.
Y si el panista Rivera Pérez desea separarse pronto del cargo, no dude que esperará a que transcurran esos días que le permiten hacer una promoción personalizada de sus logros o acciones, para entonces sí, embarcarse en la ruta de la aspiración a gobernar un estado gobernado por Morena.
Y justo del tema, fue cuestionado el gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina quien, si bien hizo una referencia general, diciendo que trataría de ir a la mayoría de los informes, sí dejó en claro que no pretende ser palero de ninguna aspiración.
“He recibido muchas invitaciones. Hago un llamado a alcaldes y alcaldesas, voy a tratar de asistir a todos los que más pueda, pero vamos a informes, no a ‘destapes’. No nos obliguen a contestar de otra forma”, soltó en la conferencia de prensa de este lunes.
Bajo este entendido, los organizadores de los eventos protocolarios para la rendición de cuentas de los alcaldes y de manera particular, del de la ciudad de Puebla, tendrán que ser muy cuidadosos en las palabras que utilizan para que los evidentes destapes, no sean tan directos.
Ahora bien, otro de los retos, para aquellos informes donde confirme asistencia el mandatario estatal, será el de controlar a aquellos espontáneos burócratas y funcionarios que comiencen a lanzar vítores y porras tipo ¡Lalo, gobernador!, ¡Lalo gobernador!
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Después de los hechos delictivos que han ocurrido en la Central de Abasto en las últimas semanas, parece que, por fin, se tomarán medidas.
El regidor y presidente del Consejo General de dicho centro de abasto, Manuel Herrera Rojas, dio a conocer que han realizado mesas de trabajo entre los comerciantes para mejorar la vigilancia.
La preocupación que tienen es la reducción del 10 por cierto de sus ventas que se generó a raíz de los eventos de inseguridad que han puesto a la zona en el ojo público.
¿Y cuál es, para ellos, la solución?
Cerrar por completo la Central de Abasto y controlar los accesos con plumas y cámaras detectoras de rostro.
¿Lo imagina? Sería inédito, pues ningún lugar de concentración pública en el estado y el país cuenta con dicha tecnología, con ella sabrían quién entra, quién sale y a qué hora lo hace.
Suena ideal, pero se antoja complicado por tres razones:
La primera es por la extensión territorial del lugar; la segunda, por la gran cantidad de personas que se aglomera a diario en la zona, pues nada más los que ahí laboran son alrededor de 15 mil; y la tercera y más importante, la inversión correría a cargo de los comerciantes…
En el papel, la propuesta, como muchas, suena innovadora y digna de ser replicada en otros contextos; el reto está en la implementación.
Así que hasta no ver, no creer.