La visita del alcalde de Nueva York al estado de Puebla es mucho más trascendente de lo que se asume hoy y marcará un hecho histórico del que se hablará mucho en el futuro.
Eric Adams, un demócrata de 63 años de edad, se tomó muy en serio la cruzada personal para frenar el arribo masivo de migrantes irregulares a la Gran Manzana estadounidense, después de que en los últimos 12 meses llegaron más de 122 mil personas provenientes de América Latina, quienes por ley tienen derecho a recibir asilo en aquella ciudad pero que ya han colapsado algunos de los servicios públicos que ofrece.
El fenómeno, que no es exclusivo de Nueva York en Estados Unidos, pero que tiene en ese sitio uno de sus puntos preocupantes, obligó al alcalde a realizar un viaje oficial por México, Ecuador, Colombia y Panamá para tratar de convencer a quienes desean emigrar a no pedir asilo en su ciudad.
Eric Adams busca advertir acerca de la falta de recursos de la metrópoli para hacerse cargo de los recién llegados y pretende anular la obligación de proporcionar refugio a cualquiera que lo solicite.
Puebla, un gran expulsor de migrantes, era un destino obligado en esa travesía.
Desde la tribuna del Congreso, Adams mandó un mensaje contundente a las autoridades mexicanas: ayuden a contener el flujo migratorio resolviendo los problemas que tienen en casa y que son los que los orillan a partir, porque allá no hay nada bueno que ofrecerles.
La visita representa un hecho sin precedentes y es parte de un magno esfuerzo del gobierno de la llamada “capital del mundo” para resolver una crisis que amenaza con desbordarse.
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“Mi respuesta es clara: en mi casa me enseñaron a tener respeto, soy un político profesional, soy dirigente del partido y soy diputado local; tengo pasado, presente, pero sobre todo, tengo futuro. Cuando no tienes nada que perder hablas por hablar, así que al señor le respondo: busca reflectores y en mí no los va a encontrar, le doy vuelta a la página.”
De esta manera fue como contestó Néstor Camarillo Medina a Enrique Doger Guerrero, después de que el exrector de la BUAP y expresidente municipal de Puebla le llamara “huachicolero” al dirigente estatal del PRI.
No respondió con una expresión similar, cruda y ruda, pero sí lo hizo, aunque suave, de manera irónica, para burlarse de su interlocutor, al asegurar que es un político que no tiene futuro.
Por el tipo de respuesta que dio el dirigente un día después de las declaraciones de Enrique Doger parece que el encontronazo quedará ahí, pero en el Comité Directivo Estatal del tricolor se asegura que Camarillo ha decidido asumir la probable expulsión del exalcalde como una meta particular y personal.
A ver si eso ocurre, porque podrían mandar a traer a Camarillo desde la sede del Comité Ejecutivo Nacional que ponga freno a su intento, lo cual tendría mucho sentido, porque si destierran a Doger por traición, tendrían que hacerlo con varias decenas de priistas más, comenzando por el cetemista Leobardo Soto.
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Muy raros se ven los priistas de Puebla y la propia Nancy de la Sierra Arámburo celebrando el retorno de esta última a las filas del tricolor.
El PRI está sumergido desde hace dos décadas en un proceso largo de decadencia y la legisladora federal que en 2018 se fue al movimiento de la autodenominada cuarta transformación no es lo que se conoce como una “rockstar” de la política que tenga ofertas en distintos frentes.
El acto público que sirvió para concretar el retorno de la senadora al PRI lució desangelado justamente por eso: porque en realidad no había nada que celebrar.
No obstante, algo bueno podrá sacar el partido tricolor de este hecho.
De la Sierra sabe ser estridente y causar polémica a través de sus declaraciones, una característica que puede ayudarle al frente opositor en una contienda electoral como la que se avecina.
Ya lo demostró ella en su primera aparición, lanzándose al cuello (en sentido figurado) de Alejandro Armenta Mier y recriminando por permitir humillaciones en Morena.
En eso sí ayudará la legisladora, convertida en candidata, de lo que sea.